Financiación y inversión

La seguridad social y el desafio de la sostenibilidad

Los regímenes de seguridad social se hallan ante nuevos desafíos. Estos desafíos difieren en gran medida de aquellos enfrentados en décadas pasadas y tienen muchas repercusiones en su financiación. Existe un amplio consenso sobre qué ha de esperarse de los regímenes de seguridad social: extensión de la cobertura con prestaciones adecuadas.

Sin embargo, este objetivo debe alcanzarse garantizando al mismo tiempo la sostenibilidad financiera de los regímenes a mediano y largo plazo. Este es un desafío particular para diversos ámbitos de la seguridad social, en especial para las pensiones, debido al envejecimiento demográfico, y para la atención médica, debido al aumento de los costos conexos. Por supuesto, estos desafíos deben considerarse a la luz de la mundialización y de un mercado laboral cada vez más precario.

El objetivo final de los regímenes de seguridad social es abonar prestaciones cuando son pagaderas. Ante todo, esto implica gozar de una sostenibilidad financiera.

¿Cómo se financia la seguridad social?

Los regímenes nacionales de seguridad social contribuyen a la protección social de la población mediante la redistribución de una parte significativa del producto interno bruto (más del 30 por ciento en algunos países). Esta importante cantidad de recursos se compone de:

  • las cotizaciones sociales abonadas por los empleados, los empleadores y los gobiernos;
  • las transferencias de los gobiernos (es decir, los impuestos y beneficios de asignación específica, los ingresos generales y los créditos internacionales);
  • otras disposiciones más recientes tales como el microseguro, el microcrédito y los regímenes de protección comunitarios.

Una inversión en el futuro

Los estudios de la AISS en este ámbito indican que recientemente ciertos países han comenzado a crear y ampliar fondos de reserva para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de sus regímenes y disponer de una salvaguarda para periodos de dificultad, anticipados o no. Algunos países que habían reducido progresivamente sus regímenes de reparto hoy están considerando sea la introducción de pensiones sociales financiadas por medio de los impuestos, sea el fortalecimiento de las disposiciones del seguro social. Por último, algunos países están extendiendo la cobertura mediante la introducción de una serie de prestaciones básicas, también financiadas con los impuestos.

La clave es una gobernanza sólida

Los fondos de la seguridad social están aumentando considerablemente. El entorno en el cual se invierten presenta muchas oportunidades y, al mismo tiempo, un contexto complicado dominado por instrumentos financieros complejos y crisis en los mercados financieros. Para las instituciones de seguridad social, se trata de un entorno hostil en el que los riesgos dificultan la inversión de los fondos de seguridad social. Por consiguiente, las instituciones de seguridad social deben permanecer alertas y minimizar los riesgos asociados adoptando estructuras de gobernanza sólidas. Al mismo tiempo, deben garantizar que las fuentes de ingresos resulten en regímenes de seguridad social sostenibles desde un punto de vista financiero.

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