Invalidez

La reinserción para evitar la exclusión

Durante las últimas dos décadas, los pagos en concepto de prestaciones de invalidez aumentaron significativamente en la mayoría de los países industrializados, a pesar de que su tasa de crecimiento han ido disminuyendo. Esto se produjo pese a los crecientes esfuerzos por prevenir las discapacidades y a una mejora manifiesta y a largo plazo de las condiciones físicas de trabajo, como por ejemplo la disminución del trabajo manual.

La tendencia observada en el aumento de prestaciones de invalidez tal vez se deba a los cambios en los criterios de elegibilidad, a la interpretación y a la administración de esos criterios, a la incidencia de las discapacidades, a la mayor tendencia a solicitar prestaciones o a una combinación de estos factores. Por otro lado, la estructura y la administración de las prestaciones de invalidez pueden alentar a algunas personas a demostrar su elegibilidad para las prestaciones sin realmente serlo.

De este modo, no sólo se exigen mayores recursos al programa, sino que se reduce la oferta de mano de obra en una época en la que muchos países industrializados se hallan ante una posible escasez de ésta.

¿Cómo funcionan las prestaciones de invalidez?

En la mayoría de los regímenes de seguridad social, las disposiciones de las prestaciones de invalidez para personas con una discapacidad permanente provocada por causas no profesionales son muy similares a las aplicables a las personas mayores. De cierto modo, la prestación de discapacidad puede considerarse como una pensión de jubilación anticipada, atribuida en circunstancias predeterminadas. En la mayoría de los países, la legislación se formula de acuerdo con este principio. Se suele aplicar la misma fórmula básica a la discapacidad total y a la vejez: un monto en efectivo que en general constituye un porcentaje de los ingresos medios. Las alzas y los suplementos por personas a cargo suelen ser idénticos en los regímenes de invalidez y en los regímenes de vejez. Las prestaciones de invalidez parcial, de ser pagaderas, suelen reducirse de acuerdo con una escala fija. El sistema también puede ofrecer prestaciones de rehabilitación y de formación.

Pocos países han establecido diferentes leyes para las prestaciones de invalidez y de vejez. En ciertos países la invalidez se considera más bien como una enfermedad a largo plazo o permanente, cubierta con una extensión indefinida de las prestaciones de enfermedad hasta que éstas se reemplazan por una pensión de jubilación, a la edad normal de jubilación. Sin embargo, por lo general las prestaciones de invalidez y las prestaciones de vejez tienen mayores similitudes que diferencias.

Políticas de reinserción profesional

En muchos países, la administración de las prestaciones de invalidez ha mejorado en los últimos años. Se han establecido nuevos procesos administrativos, con el objeto de introducir métodos para eliminar los retrasos en el procesamiento de las solicitudes, mejorar la comunicación con los solicitantes y evaluar el rendimiento. En cuanto a las prestaciones de formación y de rehabilitación de los beneficiarios de prestaciones de invalidez, las recientes observaciones a nivel internacional muestran que varios países están promoviendo reformas destinadas a fomentar los esfuerzos de reinserción profesional y a eliminar las medidas que desalienten la reincorporación al trabajo. Esto también demuestra que una intervención anticipada para reintegrar a las personas en su empleo antes de que empiecen a cobrar las prestaciones de invalidez es generalmente más eficaz que una intervención una vez que la persona se ha convertido en beneficiaria. Sin embargo, en los países que se esforzaron por reintegrar a los beneficiarios de prestaciones de invalidez en su empleo, el número de personas que se retira de los regímenes de invalidez suele ser marginal.

Los requisitos de empleo cada vez más estrictos en los regímenes de desempleo de muchos países, así como la gradual disminución de los regímenes de jubilación anticipada, siguen ejerciendo una presión creciente en las prestaciones de invalidez. Las instituciones de seguridad social esperan de la AISS que difunda buenas prácticas para la reforma de los regímenes de invalidez, haciendo hincapié en los métodos para definir programas adecuados de rehabilitación y reinserción profesional para discapacitados, a fin de permitirles disminuir la carga de trabajo y los costos. Los responsables de las políticas de muchos países concuerdan en que la reinserción profesional ayuda a evitar la exclusión y genera mayores ingresos para el individuo, al tiempo que incrementa la perspectiva de un rendimiento económico más elevado a largo plazo.

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