Los regímenes de seguridad social en todo el mundo afrontan serios desafíos, entre los que cabe mencionar: el impacto de la globalización, el envejecimiento demográfico, la falta de cobertura en la protección social, los mercados laborales cambiantes, el aumento de la migración, las estructuras familiares cambiantes y la innovación tecnológica en la información y las telecomunicaciones.


