Los paquetes de estímulo fiscal variaron en tamaño como proporción del PIB y cerca del 90 por ciento de los paquetes de estímulo global totales procedió de las naciones del G20. Algunos paquetes representaron porcentajes significativos del PIB (véase la Figura 1). Por ejemplo, la República Popular China anunció el mayor paquete total, equivalente al 13 por ciento del PIB, seguido de Arabia Saudita (11,3 por ciento), de Malasia (7,9 por ciento) y de los Estados Unidos (5,6 por ciento).
En promedio, los paquetes de rescate representaron alrededor del 1,4 por ciento del PIB. El gasto en seguridad social representó una porción menor del gasto total de los paquetes de respuesta fiscal nacionales. Naturalmente, la baja participación del gasto total dedicado a medidas de seguridad social, no quiere decir que el papel de la seguridad social deba considerarse insignificante.
Según un estudio (véase la Figura 2) del Instituto Internacional de Estudios Laborales, basado en 22 países (10 economías de elevados ingresos y 12 economías en desarrollo y emergentes), el gasto en seguridad social (es decir, las transferencias a familias de bajos ingresos y las medidas de empleo) representó el 11,7 por ciento del gasto total de los paquetes de estímulo fiscal nacionales.
La participación del gasto asignado a medidas de seguridad social se complementó a menudo con otros aspectos de los paquetes de estímulo. Por ejemplo, los recortes fiscales para ayudar a aumentar el poder adquisitivo de los hogares de bajos y medianos ingresos, pueden haber reforzado los ingresos en concepto de transferencias monetarias sociales. Además, otras medidas contribuyeron a mantener funcionando a la economía mediante la restitución de la confianza pública, contribuyéndose, así, a estimular la demanda agregada y, por tanto, a mantener la liquidez de la economía. Estas medidas también mantuvieron a los trabajadores en el empleo, lo cual ha ayudado a sostener los ingresos en concepto de cotizaciones para los programas de seguridad social.
Se tiene la impresión de que los gobiernos – y la opinión pública – reconocen mejor ahora las importantes funciones sociales y económicas que ejercen los programas de seguridad social. La seguridad social ha desempeñado un papel clave como parte de las respuestas integradas a las crisis nacionales, y sus funciones de ayuda a atenuar los riesgos sociales y de apoyo a la economía, se aceptaron fácilmente, tal vez más que nunca. En consecuencia, las administraciones de seguridad social y los valores de solidaridad en la distribución de los riesgos que aquellas representan, pueden haber emergido políticamente con más fuerza. Esta es una evolución positiva. Sin embargo, con reducciones fiscales como las presentes, a raíz de la crisis que se vislumbra ahora en el horizonte, continúa la incertidumbre en torno a de qué manera éstas ejercerán un impacto en los presupuestos de seguridad social. Si bien estas decisiones serán, inevitablemente, duras, la seguridad social debería sentirse alentada por el hecho de que no sólo carece de rivales en cuanto a “la” necesaria respuesta de la sociedad a las crisis, sino que, en el día a día, es parte integrante del funcionamiento fluido de la sociedad.
Notas
International Institute for Labour Studies, ILO. 2009. World of Work Report 2009
.
www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/---dgreports/---dcomm/documents/publication/wcms_118384.pdf
Khatiwada, S. 2009. Stimulus packages to counter global economic crisis: A review
(Discussion paper No. 196). Geneva, International Institute for Labour Studies.
www.ilo.org/public/english/bureau/inst/publications/discussion/dp19609.pdf
Orton, I. 2010. "El impacto de la crisis sobre las administraciones de seguridad social: revisión de las conclusiones de la encuesta de la AISS”, in Revista Internacional de Seguridad Social , Vol. 63, No. 2.