El 29 de octubre, el Tesoro de Nueva Zelandia publicó un informe sobre las perspectivas fiscales a largo plazo del país, proyectándose ingresos y gastos nacionales a 40 años vista. Challenges and Choices: New Zealand's Long-term Fiscal Statement, de octubre de 2009, dedica una gran atención a la necesidad de ajustes futuros a la Jubilación de Nueva Zelandia (NZS), el programa universal que aporta la fuente principal de ingresos en concepto de jubilaciones a la mayoría de los ciudadanos de Nueva Zelandia. Desde 2006, año en que se publicara el primer informe de la serie, el presupuesto nacional ha ido desde un superávit proyectado a 25 años, a un déficit. La mitad de este déficit se atribuye a una desaceleración del crecimiento económico ocasionado por la recesión económica mundial; el resto, se atribuye a costos aumentados de los programas públicos vigentes, incluido el programa NZS.
El NZS se paga a todos los residentes mayores de 65 años de edad y se indexa anualmente con arreglo a los cambios producidos en las ganancias medias semanales. En la actualidad, la prestación del NZS equivale a aproximadamente el 66 por ciento de las ganancias medias semanales para una pareja. El NZS es no contributivo y se financia con cargo a los ingresos generales. No existe una prueba de ingresos o de activos para percibir la prestación y no existe un requisito de jubilación de un empleo remunerado. La elegibilidad para percibir una prestación del NZS no está relacionada con ninguna historia de ganancias anteriores.
El informe del Tesoro sostiene que serán necesarios los cambios producidos en el NZS para hacer frente al envejecimiento demográfico de la población, que se espera lleve los gastos del NZS del actual 4,3 por ciento del producto interior bruto al 8 por ciento, en 2050. El informe destaca que el 25 por ciento del gasto del Gobierno va en la actualidad a la población mayor de 65 años de edad, que representa sólo el 12 por ciento de la población. Nuevos incrementos proyectados plantearían, según el informe, preguntas acerca de la justicia intergeneracional y del “efecto desplazamiento” respecto de otros gastos públicos en salud y educación.
El informe recomienda la adopción, más pronto que tarde, de medidas para ajustar el NZS al proyectado envejecimiento de la población. Las tres posibles opciones incluyen:
- aumento (gradual) de la edad de elegibilidad a los 69 años, en 2040;
- cambio de la indexación de las prestaciones del NZS para vincularlo sólo a la inflación, en lugar de a la indexación actual a los salarios;
- introducción de una prueba de ingresos o de activos en las condiciones de elegibilidad.
Los futuros ajustes al NZS también tendrán necesariamente en cuenta el papel que KiwiSaver desempeñará en el aumento de los ingresos en concepto de jubilaciones en el caso de los participantes. En julio de 2007, se introdujo KiwiSaver, un tipo de plan de ahorro para la jubilación subvencionado. En la actualidad, cerca del 50 por ciento de los trabajadores de Nueva Zelandia tienen cuentas de KiwiSaver.
El informe completo puede encontrarse en: http://www.treasury.govt.nz/government/longterm/fiscalposition/2009.
Este artículo se extrajo de la publicación International Update, de la Administración de la Seguridad Social de los Estados Unidos, de diciembre de 2009.
Fuente: "Challenges and Choices: New Zealand's Long-term Fiscal Statement, October 2009," New Zealand Treasury.
Publication date: 10.2009