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La situación del mercado de trabajo se ha deteriorado en toda la zona de la OCDE a un ritmo sin precedentes en algunos casos. Entre diciembre de 2007 y julio de 2009, la recesión ha ocasionado un aumento del número de desempleados de casi 15 millones. Según las últimas previsiones de la OCDE, la tasa de desempleo podría incluso girar en torno al 10 por ciento a finales de 2010, es decir, un aumento del número total de desempleados de unos 25 millones respecto a los niveles registrados antes de la crisis.
Para la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), el número de desempleados en todo el mundo podría oscilar entre 219 y 241 millones en 2009, lo que correspondería a una tasa mundial de desempleo de entre el 6,8 y el 7,5 por ciento. Según las estimaciones más recientes, lo más probable es que se produzcan aumentos que oscilarán entre 39 y 61 millones de demandantes de empleo respecto a 2007.
Aunque los sistemas de protección social hayan desempeñado un papel importante como estabilizadores automáticos al atenuar el impacto de la desaceleración de la economía, la OCDE destaca el alto precio que han pagado los jóvenes. En efecto, las estadísticas disponibles hasta el segundo trimestre de 2009 revelan un aumento considerable del desempleo de los jóvenes en la zona de la OCDE, que ascendería hasta un promedio del 18 por ciento de la población activa frente al 14 por ciento del año anterior. Los datos más recientes publicados por la OIT (que indican igualmente que el número global de jóvenes desempleados con edades comprendidas entre 15 y 24 años podría oscilar entre 78 y 90 millones a finales de 2009, en comparación con la cifra de 72,5 millones en 2007) corroboran esta tendencia a escala mundial.
A corto plazo, el principal objetivo de la OCDE es, sobre todo, velar por que tanto los recién llegados como aquellos que ya han experimentado problemas para encontrar un empleo mantengan un vínculo con el mercado de trabajo. Para la Organización, los gobiernos también tienen la responsabilidad de impedir que los jóvenes abandonen prematuramente la escuela sin cualificaciones.
Recuadro 1. Francia: Favorecer el aprendizaje y las posibilidades de acumular estudios y trabajo, así como establecer medidas de empleo para los jóvenes desfavorecidos
El objetivo del plan de urgencia para el empleo de los jóvenes, anunciado en abril de 2009 en Francia, es:
i. facilitar la transición entre el sistema escolar y el empleo, apoyando los contratos de trabajo en alternancia. Toda empresa que contrate a un aprendiz joven antes de finales de 2010 estará exenta del pago de los gravámenes sociales de esa persona durante un año. Además, las pequeñas empresas (con menos de 50 trabajadores) obtendrán una ayuda directa complementaria de 1800 EUR. Asimismo, las autoridades públicas financiarán 170 000 nuevos contratos de profesionalización hasta mediados de 2010, partiendo de los 145 000 financiados en 2008. Este tipo de contrato prevé la alternancia de periodos de prácticas en empresas y de formación oficial. Para animar a las empresas a ofrecer este tipo de contratos, el plan propone una ayuda directa única de 1000 EUR por cada trabajador en prácticas que tenga menos de 26 años. Si el trabajador en prácticas no tiene un título equivalente al bachillerato (general, tecnológico o profesional), se duplica la subvención que ascenderá a 2000 EUR;
ii. animar a las empresas a convertir los periodos en prácticas en contratos de trabajo permanente (contratos por tiempo indefinido o CTI). Las empresas que acometan este cambio antes de finales de septiembre de 2009 recibirán 3000 EUR del Estado por cada trabajador en prácticas;
iii. ofrecer oportunidades de formación y empleo complementarias a los jóvenes más alejados del empleo. Los jóvenes sin cualificaciones podrán acceder a 50 000 cursos de formación —que les permitirán adquirir competencias— financiados conjuntamente por el Gobierno y el servicio público del empleo para ayudarles a obtener una cualificación. Asimismo, el Gobierno tiene previsto subvencionar, para esos jóvenes, 50 000 contratos de trabajo adicionales en el sector comercial y 30 000 contratos adicionales en el sector público. Esta última medida se refiere a la creación de empleos pasarela . Estos contratos subvencionados en el sector público a nivel local se basan en la adquisición de competencias transferibles que podrán ser igualmente aprovechadas en el sector privado (por ejemplo, las competencias informáticas, los servicios relacionados con los niños en edad preescolar y la gestión de bienes inmobiliarios).
En efecto, se ha constatado una gran disparidad en materia de empleo entre los jóvenes, según hayan concluido o no su escolarización. En general, la educación beneficia: la tasa de empleo de los jóvenes con edades comprendidas entre 15 y 29 años que han terminado su escolarización con un diploma de enseñanza superior es bastante más alta que la de los jóvenes que abandonan el sistema escolar sin diploma (véase el gráfico más abajo).
Más concretamente, la aparición de economías con una gran intensidad de conocimientos implica mayores competencias cognitivas; el resultado es que los jóvenes que abandonan prematuramente la escuela registran una tasa de desempleo tres veces más elevada que quienes han obtenido diplomas superiores (G. Esping-Andersen, 2007). Además, a lo largo de la vida, los trabajadores con un nivel relativamente bajo de formación corren más riesgos de sumirse en la pobreza al alcanzar la jubilación.
A corto plazo, la OCDE propone dos disposiciones temporales para respaldar a los trabajadores jóvenes desempleados: extender los requisitos de elegibilidad del seguro de desempleo con el fin de mejorar la cobertura de los trabajadores jóvenes (como, por ejemplo, los periodos en prácticas o de alternancia, a fin de reunir el número de meses requerido para solicitar las prestaciones por desempleo) y adoptar medidas que, por un lado, permitan promover el aprendizaje como tal y que, por otro lado, permitan a los aprendices sin contrato acabar su formación.
Recuadro 2. Australia: La crisis, periodo propicio para mejorar el nivel de estudios, al mismo tiempo, luchar contra el desempleo
La nueva línea de la acción pública en Australia se apoya en la educación y la formación para evitar el estancamiento de los jóvenes en el desempleo. Los Estados y territorios acordaron, en abril de 2009, adelantar a 2015, en vez de 2020, el objetivo de que el 90 por ciento de los jóvenes de 25 años sea titular del equivalente a una cualificación del nivel 3 de la CITE.
Las autoridades públicas también se han comprometido a revisar las condiciones para que los jóvenes con edades comprendidas entre 15 y 20 años reciban una prestación social, cuyo requisito previo más importante será participar en medidas de educación y formación. Los empleadores recibirán incentivos financieros en forma de subvenciones para que contraten y conserven a nuevos aprendices y trabajadores en prácticas si el aprendiz obtiene su título ( Securing Apprenticeships Wage ).
Los aprendices y trabajadores en prácticas que hayan perdido su trabajo podrán obtener una ayuda para seguir su formación, que les permitirá conseguir el elemento extra-empresarial de su programa de formación con el servicio público de empleo o un proveedor privado. Se ofrecerán estos estímulos durante un periodo de dos años hasta finales de diciembre de 2010.
Se privilegiarán las ofertas relativas a nuevos proyectos de infraestructuras financiados por las autoridades públicas que establezcan claramente la voluntad de contratar a trabajadores en prácticas y aprendices. También se ofrecerán puestos adicionales de formación pre-profesional a los jóvenes demandantes de empleo en situación de vulnerabilidad.
Desde una perspectiva a más largo plazo, podemos resumir las recomendaciones políticas de la institución en los siguientes términos:
- asegurar una mejor cooperación entre los servicios de empleo y el sistema de enseñanza para intervenir lo antes posible entre los jóvenes cuando se detecte un riesgo de abandono;
- aconsejar precozmente a los jóvenes que hayan salido de la escuela y busquen un empleo;
- extender las medidas de asistencia en la búsqueda de empleo desde las primeras semanas de desempleo;
- pasar de una estrategia que preconice «el trabajo lo primero» a una estrategia que favorezca «el aprendizaje o la formación lo primero».
Recuadro 3. Estados Unidos: Programas en favor de los jóvenes, financiados por la Ley de Recuperación ( Recovery Act )
En los Estados Unidos, el Ministerio de Trabajo anunció recientemente una serie de medidas dirigidas a los jóvenes, en particular:
- la concesión de una financiación federal a los Estados con el fin de extender los subsidios de desempleo a un número más alto de desempleados, incluidos los jóvenes, los trabajadores a tiempo parcial y quienes hayan integrado o abandonado la vida activa y no obtengan ningún subsidio en muchos Estados. Así pues, la financiación adicional actual ayudará a más jóvenes a obtener prestaciones de desempleo;
- la extensión del programa de créditos fiscales existente para que se aplique a los empleadores que contraten a jóvenes al margen del mercado de trabajo (con edades entre 16 y 24 años);
- el desarrollo de actividades dirigidas a los jóvenes. Se enfatiza en particular la creación de trabajos estivales para los jóvenes, pero también se prevén actividades durante todo el año. Se aumenta la edad establecida para poder beneficiarse de las actividades así financiadas, que pasa de 21 a 24 años;
- un aumento de la financiación federal en favor del programa YouthBuild, que es un programa de formación escolar y profesional dirigido a los jóvenes en el sector de la construcción;
- fondos adicionales a favor de la construcción, rehabilitación y adquisición de centros Job Corps , que es un programa residencial de formación dirigido a los jóvenes con edades comprendidas entre 16 y 24 años.
Las recomendaciones de la OCDE y las estrategias de activación asociadas a las mismas proponen que se preste más atención al riesgo que corren los jóvenes.
Aún así, es urgente que las políticas sociales puedan intervenir, no solamente como acciones reparadoras, sino, sobre todo, como acciones preventivas basadas en la lógica de la inversión social. Durante la edad preescolar se sellan las bases cognitivas y lo que ocurre durante esa edad es fundamental para la motivación y las capacidades de aprendizaje del niño una vez que entra en la escuela. Si se establecen como objetivos la resolución del problema de la pobreza de los niños y la garantía de las mejores condiciones de custodia y aprendizaje se podría, simultáneamente, prevenir la exclusión y preparar una mano de obra mejor formada, más cualificada, flexible y adaptada a una economía de los conocimientos y de los servicios (B. Palier, 2005). Para ello, es primordial garantizar una renta mínima a todas las familias y mejorar los servicios colectivos de cuidados infantiles.
Para la seguridad social, esto puede constituir un objetivo digno de los desafíos que presenta este inicio de siglo XXI.
Fuentes :
Esping-Andersen, G. 2007. Investing in children and their life chances (Rapport de conférence, Fundación Carolina International Workshop «Welfare State and Competitivity», Madrid, 26-27 avril). Versión revisada. < http://dcpis.upf.edu/~gosta-esping-andersen/materials/investing_children.pdf > (consultado el 24.11.2009).
European Commission, 2009 . Recovering from the crisis: 27 ways of tackling the employment challenge . Luxembourg: Publications Office of the European Union.
OCDE . 2009. Faire face à la crise de l’emploi: les réponses des politiques sociales: Thème 3: Aider les jeunes à s’insérer durablement sur le marché du travail (Document de référence - Réunion de l’OCDE au niveau ministériel sur l’emploi et le travail). Paris, Organisation de coopération et de développement économiques. < http://www.oecd.org/dataoecd/55/28/43766297.pdf> (consultado el 24.11.2009).
Palier, B. 2005. «Vers un État d’investissement social: pistes pour une redéfinition de la protection sociale», dans Informations sociales , vol. 8, no 128. < http://www.cairn.info/revue-informations-sociales-2005-8-p-118.htm> (consultado el 24.11.2009).