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Para prevenir los accidentes es primordial contar con información clara, inequívoca y actualizada sobre los peligros en el lugar de trabajo y sobre cómo reducir al mínimo los potenciales riesgos. En esta era de la globalización, en la que los bienes o componentes pueden fabricarse en un país, transportarse a de un continente a otro y finalmente utilizarse en muchos países diferentes, un importante desafío para la industria química consiste en promover una comprensión común de la manera de identificar y manipular sustancias peligrosas o tóxicas.
La mejora de la salud y la seguridad en el trabajo en este ámbito sólo podrá lograrse mediante la comunicación transparente y efectiva de un sistema internacionalmente reconocido de clasificación, etiquetado y envasado de sustancias peligrosas o tóxicas. Este sistema es necesario no sólo para proteger la salud y seguridad de los trabajadores empleados en la fabricación y transporte de estos materiales, sino también, en el peor de los casos, para proteger la salud de los trabajadores de los servicios de emergencia y del público general.
El Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos de las Naciones Unidas (SGA) se creó para responder a este desafío y mejorar la seguridad internacional en las etapas de producción, transporte y utilización de sustancias peligrosas o tóxicas. El alcance de este sistema se extiende más allá de la seguridad y la salud en el lugar de trabajo puesto que fija, para cada sector, requisitos específicos de etiquetado que informan a los consumidores sobre los efectos de la exposición repetida a un producto químico (como, por ejemplo, carcinogenicidad, toxicidad para la función reproductora o toxicidad sistémica de los órganos receptores).
Publicado por primera vez en 2003 y actualizado, revisado y mejorado cada dos años, el SGA es un acuerdo internacional no vinculante que los países o bloques comerciales (como la Unión Europea o el Espacio Económico Europeo) pueden aplicar a través de sus leyes locales o nacionales.
Aplicación del SGA en la Unión Europea
La Comunidad Económica Europea (CEE), cuyo mandato es fomentar el comercio entre sus Estados miembros, reconoció la necesidad de abordar estas cuestiones y estableció, ya en 1967, reglamentos para la clasificación, el etiquetado y el envasado de substancias peligrosas o tóxicas (Directiva 67/548/CEE). En 1999, la Unión Europea (UE) adoptó una directiva suplementaria sobre los preparados (Directiva 1999/45/CE). Por lo tanto, la aplicación del SGA en la UE y en el Espacio Económico Europeo (EEE) exigía remplazar las directivas existentes e introducir los cambios. El Reglamento CE No 1272/2008 sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas entró en vigor en la UE el 20 de enero de 2009 (y por acuerdo, también en el EEE). El Reglamento 1272/2008 prevé un período de transición entre el 1 de diciembre de 2010 y el 1 de junio de 2015 para permitir el paso gradual del sistema existente al nuevo SGA.
Un factor clave del éxito: la comunicación eficaz de los cambios
La introducción de cambios importantes y efectivos en un sector como la industria química, donde las fallas pueden tener consecuencias mortales para los trabajadores y para el público general, no termina con la adopción de la legislación. Los cambios deben comunicarse del modo más sencillo y eficaz posible a fin de garantizar el éxito de la implementación y de los resultados.
El Comité Internacional de la AISS para la Prevención de los Riesgos Profesionales en la Industria Química reconoció que el Reglamento 1272/2008 era una oportunidad y un desafío y decidió apoyar activamente la nueva legislación sobre productos químicos y su implementación.
Se apeló a los conocimientos prácticos y a la amplia experiencia del grupo de trabajo del Comité sobre “sustancias peligrosas”. El grupo analizó el problema fundamental y examinó las mejores maneras de trasmitir la información a los principales grupos destinatarios, en particular a los trabajadores que manipulan dichas sustancias y a las organizaciones de salud y seguridad en el trabajo encargadas de supervisar la aplicación de los procedimientos de salud y seguridad. La estrategia consistía en advertir a los trabajadores y gerentes de toda la UE de los cambios inminentes, a fin de prepararlos para la entrada en vigor de la ley. El grupo decidió informar sobre estos cambios en un formato gráfico simple, reproducible a bajo costo, de fácil presentación y adaptable, una vez traducido, a distintos contextos nacionales.
Por estos motivos, el grupo decidió comunicar los cambios a través de los tradicionales carteles, disponibles en inglés, francés y alemán. Los cuatro carteles presentaban los nuevos pictogramas de peligro, el nuevo sistema de etiquetado y una comparación entre las viejas y las nuevas señales de advertencia de riesgos físicos o de peligros para la salud.
Comentarios y resultados
No cabe duda de que el enfoque proactivo y preventivo adoptado por el Comité Internacional para la Prevención en la Industria Química ha generado buenos resultados. En febrero de 2008, se distribuyeron unos 185 000 carteles, bastante antes de la entrada en vigor de la legislación, en enero de 2009, creándose así un sistema de alerta anticipada y continua. Los cuatro carteles iniciales tuvieron tanto éxito que, tras los comentarios recibidos, se tomó la decisión de crear tres carteles más. A raíz de ello, los gerentes y trabajadores de los grupos destinatarios estuvieron bien preparados para los próximos cambios en la legislación de la UE y pudieron identificar e implementar sin incidentes los nuevos requisitos.
El Comité Internacional de la AISS para la Prevención de los Riesgos Profesionales en la Industria Química, es uno de los 12 comités internacionales de la AISS que promueven la salud y la seguridad en el trabajo. Este comité trabaja desde hace cuatro décadas en la prevención de los accidentes en el lugar de trabajo y en la identificación de las buenas prácticas en la industria química.